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Periódico de Jerez

Opinión

Proteger no es bloquear

Jerez necesita que la protección del patrimonio permita crear viviendas, no que las impida. La Comisión Local de Patrimonio Histórico ha acertado al dar el visto bueno a veinte viviendas mediante la transformación de edificios del centro. El Ayuntamiento debe respaldar ese criterio como una orientación estable, no exhibirlo como una excepción.

Redacción de Periódico de Jerez

Editorial · Elaborado con IA

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(El precio de la vivienda sube un 16,5% interanual en el tercer trimestre de 2026)
Ilustración del editorial «Proteger no es bloquear»
Imagen ilustrativa generada con IA

Editorial generado con IA a partir de noticias publicadas por el diario, enlazadas en «Noticias utilizadas». Expresa la posición de Periódico de Jerez: interpreta hechos, no es una noticia.

El precio medio de la vivienda en Jerez ha subido un 16,5% interanual en el tercer trimestre de 2026 y alcanza los 2.367 euros por metro cuadrado, según Tinsa. Con ese encarecimiento, discutir solo sobre fachadas es dejar fuera lo esencial: quién puede vivir detrás de ellas. La libertad de elegir dónde establecerse necesita opciones reales, no únicamente un entorno admirable. Una ciudad puede deslumbrar a quien la visita y resultar inaccesible para quien quiere quedarse. La belleza urbana no sustituye a una vivienda.

La antigua bodega de Galván ofrece un criterio defendible: conservar su configuración y sus elementos arquitectónicos mientras se habilitan ocho viviendas. Adaptar sin borrar, frente a la falsa disyuntiva entre destruir y no tocar. La protección debe precisar qué merece perdurar y qué cambios resultan compatibles con ello. Si todo cambio se convierte en una amenaza, deja de haber criterio y solo queda prohibición. El pasado impone condiciones legítimas; no puede convertirse en un veto general al futuro.

Al Ayuntamiento le corresponde fijar reglas comprensibles y justificar sus decisiones, no sustituir a quienes promueven y rehabilitan. Seguridad y conservación son límites necesarios; el inmovilismo no lo es. Autorizar lo que cumple no es hacer un favor. Es ejercer una función pública, y debe hacerse con la misma exigencia para todos. Ni facilidades a medida ni obstáculos sin justificación. Una Administración que protege lo valioso tiene que distinguirlo de lo accesorio: prohibirlo todo no demuestra más rigor, sino que evita esa responsabilidad.

El visto bueno tampoco permite dar por resuelto lo que apenas queda autorizado. Un permiso no es una llave. Estas veinte viviendas no son oferta disponible por haber superado ese trámite, ni constituyen una solución completa al encarecimiento. El acierto debe reconocerse sin anticipar sus resultados. La política de vivienda se juzga por los proyectos que llegan a término y amplían las opciones de los ciudadanos, no por la suma de posibilidades que una Administración pueda anunciar.

Buscar rentabilidad mediante una rehabilitación no vuelve esa operación contraria al interés general. Beneficio privado y utilidad social pueden coincidir cuando un inmueble incorpora hogares y conserva lo que merece protección. El poder público debe impedir privilegios y aplicar la misma ley, no repartir certificados de pureza a quienes invierten. Tampoco debe confundir el respaldo a un proyecto con una exención de exigencias. Jerez necesita juzgar estas actuaciones por lo que aportan, no por quién las impulsa. Conservar no es clausurar.

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