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Periódico de Jerez

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El cambio de hora exige ajustar a mano casi 300 relojes del Museo del Tiempo

El paso al horario de invierno del 25 de octubre supone una tarea manual para los casi 300 relojes del Museo del Tiempo de Jerez. Su conservador, Francisco Osuna, debe avanzar las agujas once horas y respetar las campanadas de cada pieza para mantener sincronizada la sonería.

Redacción automática · Periódico de Jerez

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(COPE Jerez)
Imagen ilustrativa: Sala de museo con una colección de relojes antiguos de distintas formas y tamaños, sin personas reconocibles.
Imagen ilustrativa generada con IA

Según explicó Osuna a COPE Jerez en una información publicada el 23 de octubre, tenía previsto realizar el ajuste a primera hora del domingo, aprovechando el cierre al público del museo. La colección, instalada en el complejo de La Atalaya, reúne relojes de los siglos XVII al XIX y puede visitarse en estas dependencias desde hace más de cincuenta años.

El cambio al horario de invierno establecía que a las tres de la madrugada del domingo 25 volvieran a ser las dos. En los relojes de esta colección, el procedimiento descrito por el conservador no consiste en mover las agujas una hora hacia atrás: las hace avanzar once horas hasta situarlas en la posición correspondiente al nuevo horario.

La operación requiere detenerse en cada media hora y en cada hora en punto para permitir que suene el mecanismo. Osuna explicó que mover las agujas demasiado deprisa haría que perdieran la sincronización con la sonería. Esa necesidad de respetar las secuencias de cada reloj condiciona el trabajo, que el conservador afronta en los dos cambios de hora anuales.

El mantenimiento de la colección continúa durante el resto del año. Los relojes reciben cuerda una vez por semana y el 95% de las piezas está en funcionamiento. Según el responsable, las que permanecen paradas se encuentran en mantenimiento. La mayoría son de origen francés, aunque también hay ejemplares procedentes de Inglaterra, Austria y España.

Para quienes visitan La Atalaya, los relojes forman parte de un patrimonio que incluye otras colecciones de exhibición pública permanente. Entre ellas figuran piezas de plata civil, bastones y varas de mando antiguas, además de dos tapices de la Escuela Flamenca del siglo XVII y una talla del gótico tardío, de finales del siglo XV.

La Fundación Andrés de Ribera, una fundación andaluza pública local constituida en 1987, tiene entre sus cometidos conservar y mostrar ese patrimonio. El complejo también expone elementos de la cultura del vino de Jerez en su zona congresual y acoge exposiciones y actos culturales y artísticos.

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