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Periódico de Jerez

Andalucía

Iryo pide estudiar un límite de 40 km/h cuando falle el sistema de seguridad LZB

Iryo ha solicitado a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria una revisión de los protocolos que permiten circular cuando falla la protección de la alta velocidad. La petición, conocida el 2 de noviembre, se suma a las demandas del sindicato de maquinistas Semaf tras el accidente de Urda, en el que fallecieron 69 personas.

Redacción automática · Periódico de Jerez

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(Diario de Sevilla · Andalucía)
Imagen ilustrativa: Vías ferroviarias de alta velocidad con señales laterales y catenarias, sin personas ni trenes identificables
Imagen ilustrativa generada con IA

La operadora ha trasladado su propuesta mediante una carta a la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF), dependiente del Ministerio de Transportes. Según las explicaciones de fuentes de Iryo a EFE, recogidas por Diario de Sevilla y 20minutos, la compañía reclama revisar las condiciones en las que un tren puede continuar su recorrido después de perder la supervisión del sistema LZB.

La alternativa planteada consiste en estudiar una velocidad máxima de 40 kilómetros por hora cuando, tras perderse la transmisión del LZB, los trenes circulen mediante el Bloqueo de Señalización Lateral (BSL) y con ASFA como protección. Se trata de una propuesta para esa situación concreta de fallo, no de una limitación general de velocidad para los servicios de alta velocidad ni de una medida ya aprobada.

Semaf también ha enviado una carta a la AESF. El sindicato reclama impedir que los trenes retomen la marcha normal cuando pueda haber más de uno en un mismo cantón —un tramo de la vía— y se haya activado el BSL por un fallo del LZB o del ERTMS. Su petición pone el foco en las condiciones para autorizar la circulación si otro convoy puede ocupar ese tramo.

Según La Vanguardia, la carta de Iryo incluye asimismo la petición de impedir esa reanudación a marcha normal si hay o puede haber otro tren en el mismo cantón. Las demandas de la operadora y del sindicato coinciden así en revisar qué instrucciones deben aplicarse después de perder la supervisión de los sistemas de seguridad.

Renfe, por su parte, trabaja en un documento de instrucciones dirigido a sus maquinistas. Según coinciden las tres informaciones, ese texto incorpora la consigna de no circular a marcha normal cuando deje de funcionar el LZB.

Las peticiones llegan tras el accidente del 28 de octubre en Urda, Toledo. Según las informaciones publicadas el 2 de noviembre, la investigación apunta a una cadena de fallos: después de caer el LZB, el centro de control de Adif habría autorizado a un AVE de Renfe a reanudar la circulación con un límite de 200 kilómetros por hora, pese a que un Iryo permanecía detenido delante en el mismo cantón.

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